Estamos asistiendo a un momento de quiebre, de cambio de las reglas del juego en el mundo digital. Hay quienes lo llaman un cambio de paradigma, una nueva era.
Si repasamos de dónde venimos, el 2020 fue el gran cambio cuando la pandemia generó un vuelco masivo y generalizado de todos los aspectos de la vida hacia lo digital. Se aceleraron muchos procesos y se llenó de ofertas de cursos online, creadores de contenido y mucha información. Se llegó a hablar de la infodemia. De tanta información que nos intoxicaba.
Casi seis años después, hay un hartazgo cada vez más generalizado. Hay sobresaturación de información y de contenidos. Hay fatiga de lo que predominó con éxito hasta ahora para ser virales: el contenido en video de corta duración, a un ritmo muy acelerado y sin ahondar en ningún tema en profundidad.
Por eso se habla de una vuelta al video largo, al contenido de un ritmo más lento, más calmo y con más profundidad. Esto es lo que va a predominar en este tiempo: el contenido que abra conversaciones, que genere diálogo. Por eso, la opinión propia, la muestra de tu punto de vista va a ser el mayor diferencial.
El otro gran hecho histórico es la llegada de la inteligencia artificial a las manos de todos, el alcance masivo de la IA es una marca de este tiempo. La brecha entre quienes la usen con estrategia y de manera inteligente va a ser cada vez más grande con quienes no la aprovechen o no sepan cómo hacerlo bien. Y el uso masivo de IA también pone al frente no sólo debates muy profundos sobre la humanidad, sino que también pone en valor todo lo que sea más genuino y auténtico. Los vínculos humanos se refuerzan y ganan valor las comunidades que construyan confianza.
Lo emocional viene tomando un lugar central. Ante tanta saturación de información, de creadores de contenido que copian moldes y recetas que funcionaron hasta ahora, hay fatiga, hay angustia por la comparación constante con estilos de vida perfectos, pieles perfectas, rutinas perfectas y un modelo de consumo muy agresivo.
Por eso lo que se viene es una vuelta a lo analógico, a actividades que nos saquen de las pantallas o a aplicaciones y herramientas que nos ayuden a tener una mejor relación con lo digital que no sea tan agobiante.
¿Cómo sobrevivir a los cambios?
Es fundamental tener en claro cuál es tu propósito, el por qué de tu presencia en el espacio digital, para sostener una estrategia que permita ser constante y coherente pese a los cambios.