Llega un momento en todo emprendimiento en que, después del impulso y la emoción del principio, aparece la incomodidad: sentís que querés avanzar más, pero no sabés qué hacer distinto a lo que te trajo hasta acá. Esa incomodidad es una buena señal que te está empujando a buscar otras alternativas.
No existen fórmulas mágicas para crecer. Lo que sí existen son preguntas que, si las respondés con honestidad, te dan un mapa de por dónde seguir.
Primera ronda: sobre vos y tu marca
- ¿Cómo te podés diferenciar? (tu valor diferencial, lo que tus clientes repiten y valoran, por qué te vuelven a comprar)
- ¿Cómo podés servir a otros? (tu historia, tu experiencia, lo que aprendiste en el camino)
- ¿Cómo podés crecer rápido con lo que ya tenés hoy, sin esperar a comprar o aprender algo nuevo?
Segunda ronda: sobre tu público
- ¿A quién le vendés? (pensá al menos 3 públicos bien definidos)
- ¿Qué problemas tiene cada uno?
- ¿Qué soluciones les podés ofrecer?
- ¿Por qué te compraría hoy y no en otro momento?
Las 3 estrategias que tenés que trabajar en simultáneo
No elijas una sola, la combinación de las tres es lo que genera crecimiento sostenido:
- Atraer gente nueva que no te conoce (educación, storytelling, entretenimiento)
- Vender a quienes ya te conocen (prueba social, romper objeciones)
- Fidelizar a quienes ya compraron (sorprender, aumentar el ticket promedio)