La respuesta corta es no. Estar en todas las redes sociales sin poder sostenerlas todas suele ser peor que estar bien en una o dos. Estas son las preguntas para decidir dónde estar.
¿Dónde está tu público? No todas las plataformas tienen la misma audiencia. Antes de abrir una cuenta nueva, preguntate si tu cliente ideal realmente pasa tiempo ahí.
¿Podés sostenerla con calidad? Cada red social que sumás implica más tiempo de creación y gestión. Es mejor publicar seguido y bien en dos plataformas que de forma irregular en cinco.
¿El formato de esa red te sirve para mostrar lo que hacés? Un negocio muy visual puede aprovechar mejor Instagram o Pinterest. Uno que depende de explicar procesos puede funcionar mejor en YouTube o LinkedIn.
La trampa de "tengo que estar en todos lados" Abrir una cuenta y dejarla abandonada genera peor impresión que no tenerla. Es mejor priorizar y crecer bien en pocas plataformas que diluir el esfuerzo en muchas.